Reflexiones para compartir: instr. Gabriela Santermer
Primero debes dar forma a tus hábitos y
después tus hábitos te darán forma a ti.
Brian Tracy
Muchas veces pensamos que nuestros sueños son imposibles, que modificar nuestra realidad depende de factores externos, como la decisión de un jefe, un milagro, que justo la lotería pronuncie nuestro billete. La mayoría de las personas piensa en ellos con un cierto aire de nostalgia, como aquel globo de helio que se escapó de nuestras manos y se pierde en la inmensidad del cielo azul.
Nuestra propuesta es concebirnos constructores de nuestro presente. En todo momento, cada acción (ya sea actuar, sentir o pensar), desencadena una serie de acontecimientos que pueden reproducir todo tal cual está o hacernos dar una vuelta de ciento ochenta grados y mudar aquello que deseamos.
Si retrotraemos nuestra mirada hacia la infancia, rápidamente observaremos que el aprendizaje fue incorporado a partir de la repetición. Pateamos mil veces la pelota de fútbol hasta que descubrimos cómo hacerlo de la mejor forma para que entre en el arco. Nos subimos cientos de veces a la bicicleta hasta que logramos andar sin caernos. Probamos incansablemente caminar hasta que lo conseguimos.
Es decir, incorporamos todo nuestro bagaje de conocimientos a partir de la reproducción de acciones, ideas, asociaciones, pensamientos, sentimientos semejantes. Una vez que son adquiridos, los automatizamos y pasamos a ocuparnos de otra cosa.
En un principio esos actos responden a cubrir una carencia que surgió en algún momento. Muchas veces sucede que esa necesidad es satisfecha y el hábito continúa implementándose sólo por inercia.
Esas acciones repetidas actúan sobre la personalidad como la gota de agua que a lo largo de los siglos va labrando las rocas.
Lo difícil de modificar un hábito es que muchas veces se vuelve invisible, al observarlo pareciera que se trata de algo constituyente de nuestra identidad, de nuestra realidad. Eso se percibe claramente con los pensamientos, ese dialogo interno que mantenemos con nosotros mismos y a través del cual nos relatamos el mundo. Pocas veces reparamos que ese dialogo no es la realidad misma, sino nuestra apreciación de ella, y que muchas veces esa percepción es producto de un arrebato de emocionalidad, de influencia de un grupo al cual pertenecemos, de los mensajes que emiten los medios masivos de comunicación. Todo el tiempo estamos siendo influenciados.
Por eso cuando uno desea dar un vuelco en su vida, primero debe preguntarse en qué dirección desea hacerlo. Luego, planificar una rutina cuyas acciones repetitivas nos conduzcan a lograrlo y juntarnos con personas que estén queriendo lo mismo. La fuerza del grupo ayudará a mantener el rumbo deseado.
Entonces es hora de tomar un papel y una lapicera y comenzar a escribir aquello que uno desea mejorar en su vida y establecer el plan de acción para logralo!
1º paso: escribir lo que uno desea (por ejemplo: tocar un instrumento musical, estudiar alguna cosa, mejorar su forma física, lo que sea)
2º paso: hacer un cronograma de lunes a domingo, colocando en ella el detalle de todas las actividades del día, incluyendo las más mínimas como comer, ver amigos, trabajo, estudio, practicar, etc.
3º paso: observar ese cuadro como si fuera una radiografía de la semana. Evaluar: cuánto me ayuda este cronograma a lograr lo que me estoy proponiendo? Qué modificaciones debería incorporar?
4º paso: elaborar el cronograma ideal y comenzar a hacer las modificaciones necesarias en ese mismo momento. Es muy importante que los cambios se hagan en cuanto se toma conciencia de lo que debe ser modificado, ya que como alguna vez escuché: el que lo deja para más tarde, lo deja para toda la eternidad.
La historia de nuestras vidas la escribimos nosotros. Asumamos con madurez esa responsabilidad y abramos las puertas hacia la alegría y el bienestar.
Excelente receta para empezar la semana
Receta
Extraída del libro La dieta del Yôga, de Edgardo Caramella.
Crema de berenjenas
Ingredientes: 3 berenjenas grandes – 1 cucharadita de sal marina – 1 cucharadita de curry – 3 dientes de ajo bien picados – ½ cucharadita de pimienta de cayena – 1 taza de aceite de oliva – 1 taza de aceite de maíz o similar.
Preparación: Cocer las berenjenas enteras en el horno hasta que estén tiernas. Pelarlas y cortarlas en pequeños trozos. Colocarlas en el vaso de la licuadora e incorporar los ingredientes con excepción del aceite de oliva. Licuar hasta que se obtenga una crema homogénea similar a la consistencia de la mayonesa. Incorporar, mientras se licua, el aceite de oliva hasta que se obtenga la consistencia deseada (puede ser más o menos espesa).
Servir acompañado de panes, tostadas, grisines o tallos de apio crudo.
Reflexiones para compartir: instr. Mariano Teijido
Nuestros pensamientos
A todos nos ocurrió estar ante una tarea que debemos cumplir, un trabajo por terminar, o afrontar alguna situación difícil, y sentir que no tenemos más energía: surge entonces un inmenso deseo de evadir esa situación.
¿Cuántas veces nos encontramos en la sala de práctica, trabajando sobre la permanencia en un ásana, y nuestros pensamientos se vuelven negativos? Del estilo: “¡Basta! ¡No aguanto más!”; “Esto no me va a salir nunca”; o… “Si fuese más disciplinado”. Y ahí mismo tenemos una respuesta: ser más disciplinados. Manteniendo el hábito de la práctica diaria, el progreso en las técnicas es natural.
Nuestros pensamientos son un diálogo interno y marcan el mensaje que enviamos al cuerpo. Procuremos generar en ellos una intención positiva. La mente es poderosísima, tanto para construir como para destruir. Aprendamos a utilizarla a nuestro favor. Busquemos forjar hábitos que nos ayuden a progresar. Podemos reeducar su calidad y también focalizarlos en una meta, en un objetivo.
Cuando se nos presente una situación de exigencia y surja una idea negativa, intentemos cambiarla, transmutarla en un pensamiento positivo. Por ejemplo, si al trabajar sobre la permanencia en una técnica corporal comenzamos a sentir que nos resulta imposible conquistarla, y sólo esperamos que termine pronto, podemos cambiar el discurso y pensar en lo bueno que estamos haciendo por nosotros, por el propio cuerpo, y que como el tiempo pasará de todas formas, es mejor que suceda mientras avanzamos, poco a poco. Después de todo, nosotros elegimos estar ahí, en esa situación.
Decidir modificar la forma de pensar sobre nosotros mismos y lo que hacemos, es una de las formas de la autosuperación. El mensaje que recibe nuestro organismo, así como el lenguaje utilizado, debe ser constructivo, positivo Así, disfrutaremos de saber que estamos evolucionando cada día con paciencia, disciplina y entusiasmo.
Mariano Teijido
Instructor del Método DeRose
Los sonidos y ultrasonidos
Una reflexión en el día del amigo: “La amistad es como la música: dos cuerdas en el mismo tono vibrarán ambas, aunque se toque sólo una.” José Zorrilla.
Para profundizar en el tema recomendamos leer el libro Mantra vibración infinita de la prof. Yael Barcesat.
Posición invertida
Realizá la posición invertida por lo menos una vez al día
Acostado boca arriba, juntá los pies, las manos a los lados de las caderas, inspirá y elevá las piernas juntas y extendidas, elevando el tronco del suelo.
Sostené con las manos la cintuta a la altura de los riñones y estarás ejecutando las invertidas sobre los hombros, viparíta karaní y sarvángásana .
Estas invertidas sobre los hombros son posiciones de permanencia que, una vez ejecutadas, deben ser mantenidas por varios minutos y jamás repetidas. Deben hacerse con respiración normal y con el mínimo de esfuerzo muscular.
Puede hacerse cualquier variación, pero evitando movimientos bruscos y buscando la máxima permanencia. El cuerpo debe quedar bien elevado. Si querés mejorar el estado general de las piernas, mové circularmente los pies y los dedos. Después, avanzá en la posición, tocando con los pies el piso cerca de la cabeza, primero con las piernas extendidas y después flexionadas, tocando el suelo con las rodillas. Si querés explorar otras variantes, podés consultar el libro Yôga Avanzado, que contiene más de dos mil ilustraciones.
Esta posición trae la sangre y la concentra en la parte superior del cuerpo, mejorando la piel y los órganos superiores: visión, audición, aumentando la memoria, la concentración y las facultades intelectuales. La posición invertida es óptima para el rejuvenecimiento, revitalización general y preservación de la salud. Cuando no tengas tiempo para una práctica completa, intentá ejecutar por lo menos una vez por día esta posición.
Para deshacer las invertidas sobre los hombros y descender, debemos traer las manos hacia el suelo y bajar las caderas controladamente.
Una vez acostado, descontraéte para asimilar los beneficios del ejercicio. La posición que harás a continuación es ardha matsyásana, compensación de la invertida sobre los hombros, que trabaja la tiroides. Juntá los pies e inspirá elevando el pecho al máximo, sin separar las caderas del suelo, apoyando todo el peso del cuerpo sobre lo alto de la cabeza. Cuando quieras deshacer, exhalá y apoyá la espalda en el suelo.
Si al desarmar, sentís una leve incomodidad en la espalda, basta abrazar las piernas flexionadas sobre el pecho y permanecer así por breves instantes.





